08 de gener, 2023

Científics ressusciten proteïnes i les usen per corregir l'albinisme en cèl·lules humanes

L'albinisme és una malaltia hereditària molt poc freqüent (una de cada 2000 persones la manifesta) que fa que el cos no generi melanina o la generi en petites quantitats. Diferenciem entre dos variants importants, l'albinisme oculocutani, que afecta la pigmentació dels ulls i la pell, i l’ocular que només afecta la visió. Aquesta afecció no és directament mortal, però és un factor de risc a l’hora de patir càncer. A més, la qualitat de vida de les persones que pateixen d’aquesta malaltia es pot veure força reduïda. 

Encara no existeix cap forma de fer front a aquest problema, però gràcies a la teràpia gènica i els estudis més recents, es pot afirmar que cada cop ens apropem més a una cura. Aquesta investigació es basa més en la utilització de noves proteïnes i mètodes per desenvolupar l’edició genètica, no en curar la malaltia. 

Imatge caricaturitzada del mètode CRISPR


Font: EL PAÍS, 02/01/2023 - Notícia seleccionada per Mario Teller.

Títol original: Científicos españoles resucitan proteínas de hace millones de años y las usan para corregir el albinismo en células humanas

Desde hace años, científicos de todo el mundo buscan microbios en los hielos de la Antártida, en las fosas más profundas de los océanos y en los entornos volcánicos más hostiles del planeta. Su objetivo es encontrar nuevas proteínas con las que mejorar las actuales técnicas de edición genética. Esto podría abrir la puerta a una nueva era de la ciencia y la medicina en la que se curen multitud de enfermedades corrigiendo el genoma de los pacientes con una facilidad pasmosa. Hoy se publica un estudio dirigido por científicos españoles que es único en su especie, pues ellos no han buscado esas nuevas moléculas en el espacio, sino en el tiempo: han resucitado proteínas de organismos extintos que vivieron hace miles de millones de años.

Los investigadores se han centrado en recrear enzimas Cas9, las moléculas que funcionan como tijeras capaces de cortar el ADN de cualquier ser vivo en un punto concreto y que son la base del sistema CRISPR de edición genética. Desde que se ideó en 2012, la técnica ha revolucionado la investigación en biomedicina, pues permite reescribir el libro de instrucciones de cualquier organismo, y ahora comienza a tener sus primeras aplicaciones en el tratamiento de algunas enfermedades en humanos. Pero este sistema de edición no es perfecto. Puede introducir errores en el genoma potencialmente peligrosos. De ahí la necesidad de buscar nuevas herramientas de edición genética.

El CRISPR es el sistema inmune de muchas bacterias y arqueas. Les permite incrustar en su propio genoma secuencias genéticas de virus para conservar su retrato robot. Si el virus reaparece, CRISPR lo identifica y Cas9 lo mata cortando su genoma. Una de las mayores preguntas en este campo es cómo se originó este sistema inmune bacteriano, que es muchísimo más antiguo que el de los humanos.

Buscando una respuesta, un equipo formado por algunos de los mayores expertos en edición genética de España usaron una técnica que reconstruye el genoma de organismos extintos. La técnica se conoce como reconstrucción de secuencias ancestrales. Usa potentes ordenadores para comparar los genomas completos de seres vivos actuales —cada uno compuesto por miles de millones de letras de ADN— y va estimando cómo sería el genoma de sus ancestros comunes. De esta forma, los investigadores han hecho un alucinante viaje en el tiempo para recuperar proteínas Cas presentes en microbios extintos. Las más antiguas que han logrado son de hace 2.600 millones de años. También han realizado paradas intermedias para rescatar proteínas extintas de microorganismos que vivieron hace 1.000 millones de años, 200 millones, 137 millones y 37 millones de años.

Los investigadores han creado nuevos sistemas CRISPR usando estas proteínas ancestrales y se las han inyectado a células humanas. Los resultados, publicados en Nature Microbiology, muestran que, a pesar de ser tan primitivas, todas las proteínas son capaces de editar ADN de células humanas actuales.

Los investigadores han visto en el laboratorio algo parecido a la evolución a cámara rápida. La proteína más antigua de todas solo puede cortar cadenas de ADN simple, tal vez más sencillas y primitivas, —el ADN humano está formado por cadena doble—. Pero el resto de moléculas Cas, más recientes, sí pueden ya cortar el ADN humano con efectividad creciente y de hecho han sido capaces de corregir dos genes, TYR y OCA2, que provocan albinismo.

A principios de los años 90 del siglo pasado, el biólogo Francis Mojica dio nombre a CRISPR como parte de sus estudios de microbios que vivían en el hostil entorno de las salinas de Santa Pola (Alicante), un trabajo por el que estuvo en la quiniela del Nobel. El investigador también analizó otras secuencias llamadas PAM que son fundamentales, pues permiten al microbio distinguir entre el genoma de un virus y el suyo propio. Sin los PAM, una bacteria podría matarse a sí misma. Lo que muestra el estudio es que las Cas más antiguas cortaban sin necesidad de PAM. Mojica, coautor del trabajo actual, resalta su importancia para entender el origen y evolución del CRISPR. “Gracias a esta reconstrucción vemos cómo el sistema inmune de los microbios se fue haciendo menos dañino para sus portadores y cada vez más específico para cada virus”, resalta. Además, “este trabajo es importante porque abre una enorme caja de herramientas para crear mejores sistemas de CRISPR”, opina.

Raúl Pérez-Jiménez, investigador del centro vasco de investigación cooperativa en nanociencia NanoGUNE y coautor del estudio, detalla el potencial del estudio. “Estas son las proteínas Cas más antiguas que se han obtenido nunca. Creemos que son como un diamante en bruto. Ahora vamos a estudiar cómo las podemos hacer igual de eficientes que las actuales o incluso mejores”, señala.

El hecho de que las proteínas primitivas fueran más generalistas puede ser una ventaja, pues les permite hacer cosas de las que no son capaces los CRISPR actuales, como cortar a la vez cadenas de ADN dobles y simples y también secuencias de ARN. “Son como una navaja suiza. Tienen tijeras, sacacorchos, aguja, destornillador. Probablemente no sean las mejores herramientas de su clase, pero las tienen todas”, detalla Pérez-Jiménez.

El investigador y su compañero Borja Alonso Lerma han patentado estas nuevas moléculas, que han sido compradas por Integra Therapeutics, una empresa cofundada por el científico de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Marc Güell, también coautor del estudio, y que busca nuevas fórmulas de edición genética para tratar diferentes enfermedades. El líder del consejo científico asesor de la compañía es el carismático George Church, uno de los mayores expertos mundiales en este campo.

Miguel Ángel Moreno Pelayo, jefe de genética del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y coautor del trabajo, resalta que la reconstrucción de proteínas antiguas abre la posibilidad de diseñar nuevas formas de CRISPR sintéticas “que no existen en la naturaleza”. Entre otros proyectos, su equipo desarrolla este tipo de moléculas para intentar corregir defectos genéticos en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica. “Estamos ante un nuevo paradigma”, resume el científico.

Otro de los responsables del estudio es Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid, quien resalta otra ventaja de las proteínas Cas primitivas. El potencial para la edición genética del sistema CRISPR se descubrió en bacterias de la especie S. pyogenes. Estos microbios pueden ocasionar infecciones, por lo que muchas personas tienen anticuerpos que pueden provocar reacciones inmunitarias contra el CRISPR extraído de ellos. Las Cas primitivas, en cambio, son muy diferentes de cualquier versión actual, por lo que no las detecta el sistema inmune, una gran ventaja para evitar rechazo en futuras aplicaciones médicas, argumenta Montoliu.

El investigador propone una última reflexión sobre los resultados del estudio. ¿Por qué los eucariotas, el gran grupo de organismos pluricelulares al que pertenecemos los humanos, no desarrollaron un sistema inmune basado en CRISPR? “Porque es peligroso”, razona el científico. “Los sistemas más primitivos de CRISPR ya permitían cortar ADN, pero eran muy poco selectivos, con lo que probablemente acababan aniquilando al organismo que intentaban proteger. En el mundo de las bacterias, el individuo no es importante, lo que importa es la población, y este sistema les permitió ir evolucionando y perfeccionando un sistema inmune aun al precio de matar a muchos por el camino”, concluye.

Miguel Ángel Moreno Mateos, experto en edición genética del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, celebra el nuevo estudio. “Es particularmente fascinante la resurrección de [proteínas] Cas9 antiguas y el análisis de su actividad miles de millones de años después”, destaca. “Estas Cas9 resucitadas presentan nuevas posibilidades con un potencial considerable en biotecnología, aunque deben llevarse a cabo más estudios y análisis para que esto sea una realidad”, añade.


Vídeo relacionat amb la notícia: ¿Qué son las terapias génicas? | IMO grupo miranza







07 de gener, 2023

Un virus salva a un home d'un bacteri resistent a tots els antibiòtics

En els últims anys la comunitat científica s'està adonant de l'augment de microbis amb capacitat antimicrobiana, i l'evolució d'aquests microorganismes, en específic dels bacteris resistents als antibiòtics i dels virus resistents als antivírics, i aquesta resistència cada vegada causa més morts mundialment.

La resistència als antivírics i antibiòtics ve donada per la pròpia natura de la vida, i la selecció natural, que premia a aquells microorganismes que sobreviuen a aquests i que, per tant, es reproduiran, creant una variant resistent als medicaments.

Però realment l'auge de soques de microbis resistents ha sigut causat per un mal ús dels medicaments, és a dir, la quantitat d'antibiòtics i antivírics subministrats a la població i l'ús per part de la població davant qualsevol molèstia i sense prescripció mèdica, simplement per desinformació o per necessitat, tot i això la nostra societat ha d'estar preparada per a una nova generació de microbis resistents a la medicació actual, i no hi ha cap alternativa que informar a la població a escala mundial d'un bon ús dels medicaments per tal de ralentitzar la evolució dels microbis que tenim controlats actualment.

Un virus bacteriòfag vist amb microscopi
Un virus bacteriòfag vist amb microscopi

Font: EL PAÍS, 03/05/2022 - Notícia seleccionada per Diego Carvajal.

Títol original: Un virus salva a un hombre de una bacteria resistente a todos los antibióticos.

En enero de 2020, un hombre de 56 años llegó a un hospital de Boston aquejado por una llamativa erupción en la piel que se le había extendido por el brazo izquierdo. En pocos meses su situación llegó a ser tan crítica que tuvo que ser ingresado sin que ninguno de los tratamientos aplicados surtiesen efecto. La historia de cómo superó esta crisis es un nuevo ejemplo del potencial de los virus para luchar contra superbacterias resistentes a antibióticos, una pandemia global sin solución aparente que cada año mata más que el sida, la malaria y algunos tumores.

Las bacterias resistentes a antibióticos se ceban con personas que ya están debilitadas por otras enfermedades o tratamientos. Estos pacientes —cientos de millones en todo el mundo— son los más expuestos a graves complicaciones o incluso a morir por estas infecciones.

El hombre que acudió al hospital Brigham de Mujeres aquel enero de 2020 era la víctima perfecta. Tenía una enfermedad crónica de riñón y sufría artritis en las articulaciones por un problema en su sistema inmune que además le causaba complicaciones neurológicas. Los médicos comenzaron a tratarle con antibióticos sin que la situación mejorase. Un mes después tuvo que ser ingresado. Las lesiones cutáneas en su brazo se hicieron tan grandes que los médicos tuvieron que sajarlas para retirar el tejido muerto. Ninguno de los antimicrobianos usados podía con la bacteria que le causaba la infección. Se trataba de Mycobacterium chelonae, un patógeno de la familia de la tuberculosis que puede causar erupciones y daños generalizados en otros órganos. Además, el paciente de EE UU sufrió graves efectos secundarios por la toxicidad de todos los antibióticos que recibió.

Un año después, la infección se había extendido y los abscesos eran cada vez más grandes y dolorosos. En ese momento, el médico de origen venezolano Francisco M. Marty sugirió a sus colegas que tal vez un virus fuese capaz de curar a este paciente.

El médico se refería a los virus bacteriófagos, patógenos especializados en matar bacterias. Por cada bacteria conocida hay probablemente un virus capaz de entrar en ella y aniquilarla. Lo único que debían hacer los médicos era encontrar el patógeno adecuado. Los médicos extrajeron microbios de las heridas del paciente, secuenciaron su genoma y buscaron entre 20 fagos que se habían estudiado antes para eliminar infecciones con otra superbacteria de la misma familia. Fue así como se identificó Muddy, un fago que en las pruebas de laboratorio eliminó sin problemas a la M. chelonae.

Los médicos consiguieron los permisos para usar el Muddy como tratamiento experimental y se lo inyectaron al paciente por vía intravenosa. También mantuvieron el tratamiento con antibióticos. Las lesiones mejoraron en apenas dos semanas. El paciente no tuvo efectos secundarios graves. En la actualidad sigue recibiendo el tratamiento viral y no muestra signos de infección, explica Jessica Little, médico del Brigham y primera autora del estudio que describe hoy este caso.

“Es la primera vez que la terapia con fagos se aplica a la M. chelonae”, explica Little. “Además, es el primer caso en el que se consiguen resultados con un solo virus; normalmente se emplean cócteles de varios fagos”, añade. Este caso se suma al reducido, pero creciente número de pacientes que superaron infecciones con superbacterias gracias a esta terapia experimental.

El equipo médico no ha identificado al paciente para preservar su intimidad, pero ha publicado imágenes que muestran la rápida evolución de sus heridas tras el tratamiento experimental. Su caso deja una incógnita interesante. El paciente desarrolló anticuerpos contra el virus Muddy, pero a pesar de ello no hubo complicaciones ni recaídas, destaca Little. “Necesitamos comprender mejor la interacción entre estos virus y el sistema inmune de los pacientes, y si esta puede afectar al éxito del tratamiento”, añade la médica.

En el estudio hay un afectuoso recuerdo para Francisco M. Marty, el médico del Brigham que sugirió los fagos por primera vez y que murió el 9 de abril de 2021 al caer a un precipicio mientras tomaba fotos en República Dominicana durante unas vacaciones.

La investigadora del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas de Valencia Pilar Domingo-Calap es una de las mayores expertas en España sobre el uso de fagos para vencer infecciones recalcitrantes. Recientemente consiguió aislar fagos para tratar a Dani Río, un chaval de 18 años que había estado al borde de la muerte por una infección similar a la del paciente estadounidense. “Recurrir a fagos como tratamiento compasivo no es nuevo, pero el hecho de que cada vez haya más casos y con resultados positivos refuerza la necesidad de regular su utilización en clínica”, resalta esta bióloga molecular.

Por el momento estos tratamientos solo se usan como último recurso, cuando no hay otras opciones terapéuticas. “A partir de las propias cepas de los pacientes buscamos fagos en el ambiente y los caracterizamos”, relata Domingo-Calap. Los fagos a veces están en los lugares menos esperados, como las aguas fecales de los hospitales donde se dan infecciones con superbacterias. Uno de los objetivos en este momento es crear “librerías” de fagos identificados, estudiados y catalogados por el tipo de superbacteria que pueden aniquilar. Uno de los objetivos es confeccionar cócteles de fagos contra las superbacterias más frecuentes que puedan emplearse de forma tan generalizada.

Las superbacterias son consecuencia directa del abuso de antibióticos. El empleo indiscriminado para tratar preventivamente cualquier tipo de infección o para engordar al ganado ha hecho que muchas bacterias desarrollen inmunidad contra muchos o todos los antibióticos conocidos. El objetivo ahora es evitar que suceda lo mismo con los fagos. Por eso se buscan virus “líticos”, es decir, que penetran en la bacteria y la revientan literalmente. Es importante que no integren su genoma con partes del ADN de la bacteria; de lo contrario podrían convertirse en un vehículo de transmisión de resistencia, lo que nos devolvería a la casilla de salida en la lucha contra esta preocupante pandemia.

Vídeo relacionat amb la notícia: VIRUS BACTERIÓFAGOS: ¿Alternativa a los ANTIBIÓTICOS? | La Hiperactina



Científics desenvolupen una vacuna contra el càncer que mata i preveu simultàniament el càncer cerebral

El càncer és un creixement cel·lular anòmal (que en general, deriva d'una sola cèl·lula anòmala). Aquestes cèl·lules perden els mecanismes normals de control i, per tant, es multipliquen contínuament, envaeixen els teixits propers, migren a altres parts de l'organisme i afavoreixen el creixement de nous vasos sanguinis dels quals es nodreixen.

És una de les malalties més investigades arreu del món, ja que causa una gran xifra de morts dels éssers humans; a causa de la no detecció a temps, descuit, mal tractament, mal càlcul de dosis, entre altres factors. Encara que un gran nombre de càncers actualment es poden extirpar, molts científics intenten trobar la seva cura definitiva per poder-lo eliminar fora de quiròfan.

Sembla que uns investigadors americans del Brigham and Women's Hospital han trobat una vacuna per eliminar els tumors establerts i preveure la seva reaparició a partir de les cèl·lules canceroses, encara que només ha sigut testada a ratolins amb glioblastoma (càncer cerebral mortífer), els seus resultats han sigut prometedors.

Imatge de microscòpia confocal d´un cultiu de cèl·lules iniciadores de tumor derivades d´un pacient amb glioblastoma.
Imatge de microscòpia confocal d´un cultiu de cèl·lules iniciadores de tumor derivades d´un pacient amb glioblastoma.


 Font: Bionity.com - Notícia selccionada per Marta Atienza

Títol original: Científicos desarrollan una vacuna contra el cáncer que mata y previene simultáneamente el cáncer cerebral

Los científicos están aprovechando una nueva forma de convertir las células cancerosas en potentes agentes anticancerígenos. En los últimos trabajos del laboratorio de Khalid Shah, MS, PhD, del Brigham and Women's Hospital, miembro fundador del sistema sanitario Mass General Brigham, los investigadores han desarrollado un nuevo enfoque de terapia celular para eliminar tumores establecidos e inducir inmunidad a largo plazo, entrenando al sistema inmunitario para que pueda evitar la reaparición del cáncer. El equipo probó su vacuna anticancerígena de doble acción en un modelo avanzado de ratón de glioblastoma, un cáncer cerebral mortal, con resultados prometedores. Los resultados se publican en Science Translational Medicine.

            Imatge simbòlica d'una cèl·lula cancerosa


"Nuestro equipo ha perseguido una idea sencilla: tomar células cancerosas y transformarlas en vacunas y asesinas del cáncer", afirma el autor correspondiente, Khalid Shah, MS, PhD, director del Centro de Células Madre e Inmunoterapia Traslacional (CSTI) y vicepresidente de investigación del Departamento de Neurocirugía del Brigham y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard y del Instituto de Células Madre de Harvard (HSCI). "Mediante ingeniería genética, estamos reutilizando células cancerosas para desarrollar una terapéutica que elimine las células tumorales y estimule el sistema inmunitario tanto para destruir los tumores primarios como para prevenir el cáncer."

Las vacunas contra el cáncer son un área de investigación activa para muchos laboratorios, pero el enfoque que han adoptado Shah y sus colegas es distinto. En lugar de utilizar células tumorales inactivadas, el equipo reutiliza células tumorales vivas, que poseen una característica inusual. Al igual que las palomas mensajeras, las células tumorales vivas recorren largas distancias por el cerebro para volver al lugar donde se encuentran sus compañeras. Aprovechando esta propiedad única, el equipo de Shah manipuló células tumorales vivas mediante la herramienta de edición de genes CRISPR-Cas9 y las reutilizó para liberar un agente destructor de células tumorales. Además, las células tumorales modificadas se diseñaron para expresar factores que facilitaran al sistema inmunitario su detección, etiquetado y memorización, preparando al sistema inmunitario para una respuesta antitumoral a largo plazo.

El equipo probó sus células tumorales terapéuticas (ThTC) mejoradas con CRISPR y modificadas mediante ingeniería inversa en distintas cepas de ratones, incluida una que contenía células de médula ósea, hígado y timo derivadas de humanos, imitando el microentorno inmunitario humano. El equipo de Shah también incorporó a la célula cancerosa un interruptor de seguridad de dos capas que, cuando se activa, erradica las ThTC en caso necesario. Esta terapia celular de doble acción resultó segura, aplicable y eficaz en estos modelos, lo que sugiere una hoja de ruta hacia la terapia. Aunque se necesitan más pruebas y desarrollos, el equipo de Shah eligió específicamente este modelo y utilizó células humanas para allanar el camino de la traslación de sus hallazgos a los pacientes.

"En todo el trabajo que hacemos en el Centro, aunque sea muy técnico, nunca perdemos de vista al paciente", afirma Shah. "Nuestro objetivo es adoptar un enfoque innovador pero traducible, de modo que podamos desarrollar una vacuna terapéutica contra el cáncer que, en última instancia, tenga un impacto duradero en la medicina". Shah y sus colegas señalan que esta estrategia terapéutica es aplicable a una gama más amplia de tumores sólidos y que está justificado seguir investigando sus aplicaciones.


Publicación original: 

Nota: Este artículo ha sido traducido utilizando un sistema informático sin intervención humana. LUMITOS ofrece estas traducciones automáticas para presentar una gama más amplia de noticias de actualidad. Como este artículo ha sido traducido con traducción automática, es posible que contenga errores de vocabulario, sintaxis o gramática. El artículo original en Inglés se puede encontrar aquí.


Vídeo relacionat amb la notícia: Como funcionaria una vacuna contra el cáncer? 






Com crear òrgans universals per qualsevol grup sanguini

A dia d’avui el fet de ser d’un grup sanguini, o d’un altre, provoca moltes desigualtats, ja que són més supervivents aquells que tenen un grup sanguini més comú. Amb el sistema de compatibilitat actual, hi ha moltes persones que han d’esperar massa temps per a què se’ls hi pugui realitzar el trasplantament, degut al seu grup sanguini. 


És per aquest motiu que s’ha volgut intentar crear òrgans universals, i així ho ha fet Marcelo Cypel i el seu equip. 

Per realitzar aquest experiment es va utilitzar el sistema de perfusió pulmonar Ex Vivo (EVLP), això el que fa es bombejar fluids nutritius, i que es calentin a la temperatura corporal, i així reparar-se i millorar-se a l’hora del transplant. Després d’això l’equip va afegir sang tipo O, per així veure el que passava.


Aquest experiment ha estat molt important, ja que ha obert moltes portes per a continuacions a altres possibles experiments.


Aizhou Wang demostra l'administració d'enzims a un sistema de perfusió pulmonar Ex Vivo.

Font: VOZPOPULI, 16 de Desembre del 2022 - Noticia seleccionada per Paula Moya

Títol original: Cómo crear órganos universales para cualquier grupo sanguíneo

Una prueba de concepto revela una forma de crear órganos 'universales' que podrían usarse en todos los receptores, un factor que aún genera grandes diferencias en la supervivencia.


El grupo sanguíneo del candidato receptor de un trasplante de órganos sigue siendo un factor determinante en el tiempo con el que tiene que esperar. Lógicamente, aquellas personas con grupos sanguíneos más comunes tienen que esperar menos y este hecho afecta a los índices de supervivencia de los pacientes.  Pero, ¿y si encontráramos una forma de convertir cualquier órgano, sea del grupo que sea, en universal y compatible con cualquier paciente?


En un estudio publicado este miércoles en la revista Science Translational Medicine, el equipo de Marcelo Cypel presenta una prueba de concepto que demuestra que es posible convertir el tipo de sangre de forma segura en órganos de donantes destinados a trasplante. Este hallazgo es un paso importante hacia la creación de órganos tipo O universales, lo que mejoraría significativamente la equidad en la asignación de órganos y disminuiría la mortalidad de los pacientes en lista de espera.


“Con el sistema de compatibilidad actual, los tiempos de espera pueden ser considerablemente más largos para los pacientes que necesitan un trasplante según su tipo de sangre”, explica Cypel. "Tener órganos universales significa que podemos eliminar la barrera de sangre compatible y priorizar a los pacientes por urgencia médica, salvando más vidas y desperdiciando menos órganos", agrega el Dr. Cypel, quien también es cirujano torácico en el Departamento de Cirugía Sprott de UHN, profesor en el Departamento de Cirugía de la U of T y la Cátedra de Investigación de Canadá en Trasplante de Pulmón.


Órganos universales

El tipo de sangre está determinado por la presencia de antígenos en la superficie de los glóbulos rojos: la sangre tipo A tiene el antígeno A, la sangre B tiene el antígeno B, la sangre AB tiene ambos antígenos y la sangre O no tiene ninguno. Los antígenos pueden desencadenar una respuesta inmunitaria si son extraños a nuestro cuerpo. Es por eso que para las transfusiones de sangre solo podemos recibir sangre de donantes con el mismo tipo de sangre que el nuestro, o tipo O universal.


Asimismo, los antígenos A y B están presentes en la superficie de los vasos sanguíneos del cuerpo, incluidos los vasos de los órganos sólidos. Si alguien que es tipo O (lo que significa que tiene anticuerpos anti-A y anti-B en su torrente sanguíneo) recibe un órgano de un donante tipo A, por ejemplo, el órgano con toda probabilidad sería rechazado. En consecuencia, los órganos de los donantes se emparejan con los posibles receptores en la lista de espera según el tipo de sangre, entre otros criterios.


El doble de espera en tipo O

Los pacientes del tipo O esperan en promedio el doble de tiempo para recibir un trasplante de pulmón en comparación con los pacientes del tipo A, explica Aizhou Wang, coautora del estudio. “Esto se traduce en mortalidad. Los pacientes que son tipo O y necesitan un trasplante de pulmón tienen un 20 % más de riesgo de morir mientras esperan que un órgano compatible esté disponible”, dice el Dr. Wang.


Esta disparidad también está presente para otros órganos, agrega, donde un paciente que es tipo O o B que necesita un trasplante de riñón estará en la lista de espera durante un promedio de 4 a 5 años, en comparación con 2 a 3 años para los tipos A o AB. “Si convierte todos los órganos al tipo O universal, puede eliminar esa barrera por completo”.


El experimento

Para el estudio de prueba de concepto se utilizó el sistema de perfusión pulmonar Ex Vivo (EVLP) pionero en Toronto como plataforma para el tratamiento. El sistema EVLP bombea fluidos nutritivos a través de los órganos, lo que les permite calentarse a la temperatura corporal para que puedan repararse y mejorarse antes del trasplante.


Los pulmones de donantes humanos no aptos para el trasplante de donantes tipo A se colocaron en el circuito EVLP. Un pulmón fue tratado con un grupo de enzimas para eliminar los antígenos de la superficie del órgano, mientras que el otro pulmón, del mismo donante, permaneció sin tratamiento.


Luego, el equipo probó cada uno de los pulmones agregando sangre tipo O (con altas concentraciones de anticuerpos anti-A) al circuito, para simular un trasplante ABO incompatible. Los resultados demostraron que los pulmones tratados fueron bien tolerados mientras que los no tratados mostraron signos de rechazo.


Enzimas intestinales clave 

Este estudio fue exitoso debido a los importantes esfuerzos interdisciplinarios de múltiples organizaciones.  El bioquímico Stephen Withers y su equipo encontraron un grupo de enzimas en 2018 , que fue clave para este primer paso en la creación de órganos universales del tipo de sangre. Estas enzimas se administraron a los pulmones en este estudio utilizando el circuito EVLP.


“Las enzimas son los catalizadores de la Madre Naturaleza y llevan a cabo reacciones particulares”, explica Withers. “Este grupo de enzimas que encontramos en el intestino humano puede cortar los azúcares de los antígenos A y B en los glóbulos rojos, convirtiéndolos en células tipo O universales”.


“En este experimento, esto abrió una puerta de entrada para crear órganos de tipo sanguíneo universal”, añade. Withers. “Esta es una gran asociación con UHN y me sorprendió aprender sobre el sistema de perfusión ex vivo y su impacto en los trasplantes. Es emocionante ver cómo nuestros hallazgos se trasladan a la investigación clínica”.


Como próximo paso, el equipo de investigadores está trabajando en una propuesta para un ensayo clínico dentro de los próximos 12 a 18 meses.


Referencia: Conversion of blood type A donor lungs into universal blood type lungs using ex vivo ABO enzymatic treatment (Science) DOI 10.1126/scitranslmed.abm7190 


Video relacionat amb la notícia: Grupos sanguíneos. Donante universal. Receptor universal. (BIO PROFE ANA)




Personalitzar tractaments de càncer de mama amb la biòpsia líquida

06 de gener, 2023

Descobreixen 89 gens implicats en el risc de patir un ictus

Un ictus o més comunament conegut com a infart cerebral o embòlia, és una malaltia cerebrovascular. Es produeix quan hi ha un trencament o obstrucció en un vas sanguini reduint-se el flux de sang que arriba al cervell. Pel fet que la sang no arriba al cervell en la quantitat necessària, les cèl·lules nervioses no reben oxigen i deixen de funcionar. 

Una de cada 6 persones en el món, pateix un ictus al llarg de la seva vida. A Europa, cada 40 segons algú té un ictus i moren 1 de cada 3 pacients. Aquesta enfermetat és la segona causa en el món de mortalitat i la primera causa mèdica de discapacitat. És molt dificil anticipar-se al patiment d'un ictus però en el moment que algú està patint aquesta enfermetat, es pot identificar segons una sèrie de símptomes comuns com: pèrdua de força en la meitat del cos, dificultat per a parlar, pèrdua de sensibilitat, etc.

Recentment, s'ha realitzat un estudi internacional on ha participat l'Institut de Recerca de l'Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Aquest estudi és considerat el major estudi genètic realitzat fins ara sobre els ictus, amb més d'1.500.000 participants i uns 110.000 pacients. Això els ha permès identificar 89 regions cromosòmiques relacionades amb el risc de patir-lo. Aquest avanç pot ajudar a desenvolupar nous fàrmacs i tractaments enfront d'aquesta malaltia cerebral.

Representació dels 89 gens descoberts.


Font: Agencia SINC, 29 desembre 2022 -Notícia seleccionada per Tania Rodríguez Fernández.

Títol original: Descubren 89 genes implicados en el riesgo de sufrir un ictus.

Un estudio internacional, en el que ha participado el Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (IIB Sant Pau) ha encontrado 89 genes implicados en el riesgo de desarrollar un ictus, de los cuales, 61 no se habían descrito previamente. Se trata del estudio más amplio y completo realizado hasta ahora.

El trabajo, que publica la revista Nature, ha analizado datos por medio de estudios de asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) de más de 100.000 pacientes que habían sufrido un ictus y más de un millón y medio de controles sanos.

Además, es la primera vez que una investigación de estas características analiza diferentes etnias, algo que no se había realizado previamente porque la mayoría de los estudios habían incluido únicamente muestras de personas de origen europeo. Aunque los factores genéticos de riesgo se correlacionan entre las diferentes etnias, este estudio ha demostrado que el uso de diferentes poblaciones facilita encontrar nuevos factores de riesgo genético.

El investigador del IIB Sant Pau Israel Fernández Cadenas, uno de los coautores de este trabajo y coordinador del análisis de los datos de la cohorte española, explica que estos resultados aportan información muy importante y útil no solo para predecir qué personas presentan un alto riesgo de ictus y así poder tomar las medidas preventivas necesarias, sino que también para conocer mejor las bases biológicas de la enfermedad. Además, plantean la utilización de nuevas terapias mediante fármacos no empleados hasta la fecha en el ictus.

Hasta ahora se sabía que los procesos inflamatorios o de coagulación tenían un papel importante en el ictus. “Ahora hemos visto, por ejemplo, que los niveles de lípidos que nosotros considerábamos que podrían ser relevantes, quizá no son tan esenciales en el desarrollo de esta enfermedad. En cambio, estamos viendo que algunos genes relacionados con otros procesos, como la hipertensión arterial o la formación de vasos sanguíneos (angiogénesis), tienen un rol más importante en el riesgo de ictus”, comenta Fernández Cadenas.

Más del doble de datos analizados

El ictus es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Hasta ahora, los estudios de factores de riesgo genéticos de esta enfermedad habían analizado principalmente muestras de personas de origen europeo y el trabajo más grande tenía datos de 67.000 pacientes y 500.000 controles sanos.

En este estudio, se realizaron análisis de asociación del genoma completo en 1.503.898 participantes, que incluyeron 110.182 pacientes con ictus de cinco ascendencias diferentes con la participación del consorcio internacional International Stroke Genetics Consortium, del que forma parte el consorcio español GeneStroke Consortium y la cohorte española GCAT|Genomes for Life.

Además de identificar los 89 loci o regiones cromosómicas independientes relacionadas con el riesgo de ictus, se pudo comprobar que gran parte de las características genéticas eran compartidas por todas las personas, sin importar su procedencia.

“Este hallazgo será importante para que los profesionales médicos puedan identificar los riesgos y los tratamientos idóneos en el camino hacia la medicina predictiva y de precisión”, dice el coautor Rafael de Cid, director científico de GCAT| Genomes For Life, investigador del IGTP.

Dianas terapéuticas

Los investigadores analizaron, además, datos de 52.600 personas con enfermedad cardiometabólica y demostraron que la suma de los factores de riesgo genético predecía el riesgo futuro de ictus, independientemente de los factores de riesgo clínicos.

El investigador del IIB Sant Pau, Israel Fernández, explica que los estudios de asociación genética son herramientas muy útiles para la investigación porque los datos que ofrece no son sesgados: “Es decir, miramos polimorfismos repartidos por todo el genoma sin una hipótesis previa. Y lo que observamos es que aquellas mutaciones y aquellos genes que encontramos realmente están asociados con la enfermedad que estamos estudiando”.

Esto es mucho más preciso cuanto más número de pacientes y controles sanos se analicen y también tiene mucha relevancia poder analizar datos de personas de diferentes procedencias y orígenes étnicos, ya que algunas mutaciones son más comunes en algunas regiones del mundo y de otra forma se necesitarían analizar muestras muchísimo más grandes para poder encontrarlas. “Todos los genes que encontramos nos ayudan a entender mejor qué procesos biológicos son realmente importantes en la enfermedad”, subraya.

Lo importante de conocer mejor los mecanismos implicados en el desarrollo del ictus es que no solo se pueden buscar nuevos tratamientos dirigidos a esos procesos, también se pueden hacer estudios con fármacos ya aprobados para otras enfermedades que pueden servir para tratar a estos pacientes y para hacer prevención en personas que tienen alto riesgo por sus características genéticas. “Y el proceso de investigación en el caso de los fármacos ya existentes (que es lo que llamamos reposicionamiento farmacológico) es mucho más ágil siendo más fácil y rápido llegar a su aplicación en un paciente”, recuerda este investigador.

Vídeo relacionat amb la notícia: “Pistas para poder predecir qué pacientes pueden tener un mayor riesgo de sufrir ictus” (IM Médico)



L'exercici físic intens podria actuar com a “escut protector” contra el càncer metastàtic

La metàstasi és el desplaçament de les cèl·lules canceroses d'un tumor inicial (produït per un càncer) cap a un altre òrgan a través dels vasos sanguinis o limfàtics, convertint-se en un tumor metastàtic. Els tumors que fan aquest procés s'anomenen malignes, i si aquests no són detectats amb un temps prudencial, poden esdevenir un problema greu. Davant aquesta patologia, una de les qüestions més importants és: podria disminuir la probabilitat que un tumor fes la metàstasi? 

La revista científica Cancer Research va demostrar que hi havia un factor que tenia molta influència en la no aparició de qualsevol tumor maligne, l'exercici físic. Va ser demostrat que aquest dificultava el procés de metàstasi d'un tumor. La investigació va ser realitzada en alguns mamífers per a obtenir dades i, quan aquestes van tenir resultats positius, l'anàlisi va ser efectiu en éssers humans. 

Esquema del procés de metàstasi d'un tumor inicial cap a altes òrgans 
Font: El País, 26 de desembre 2022 - Notícia seleccionada per Carlos Marcos 
Títol original: El ejercicio físico intenso podría actuar como "escudo protector" contra el cáncer metastásico

En noviembre, la prestigiosa revista científica Cancer Research dedicó su portada a un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel). La elección de esta investigación, que describe la relevancia del ejercicio físico para luchar contra el cáncer, como tema de portada no era baladí. Hace ya tiempo que la evidencia científica ha demostrado el importante impacto que tiene el ejercicio físico para prevenir la aparición de determinados tipos de cáncer, así como en la mejora de la tolerancia a los tratamientos y en la calidad de vida de los pacientes cuando estos ya han sido diagnosticados de un tumor. La investigación, liderada por Carmit Levy, del Departamento de Genética Humana y Bioquímica de la Universidad de Tel Aviv, y por Yftach Gepner, de la Escuela de Salud Pública de la universidad israelí, sin embargo, va un paso más allá. Demuestra el notable impacto que el ejercicio físico intenso puede llegar a tener para evitar la aparición de metástasis, responsable del 90% de las muertes por cáncer.

“Los estudios han demostrado que el ejercicio físico reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer hasta en un 35%. Este efecto positivo es similar al impacto del ejercicio en otras afecciones, como las enfermedades cardíacas y la diabetes. En este estudio añadimos nuevos conocimientos, demostrando que el ejercicio aeróbico de alta intensidad, que obtiene su energía del azúcar, puede reducir el riesgo de cáncer metastásico hasta en un 72%”, explica por correo electrónico a EL PAÍS Yftach Gepner.

El estudio llevado a cabo por los investigadores de la Universidad de Tel Aviv combinó los datos obtenidos de un estudio epidemiológico que monitoreó a casi 3.000 personas sanas durante dos décadas con los datos de un modelo animal (ratones) que fue entrenado bajo un régimen de ejercicio estricto. Ambos resultados fueron coincidentes: los participantes que reportaron actividad aeróbica regular de alta intensidad —entendida por aquella que pone el corazón al 80% de las pulsaciones máximas, como correr, ir en bici o andar cuesta arriba— presentaron un 70% menos de probabilidades de desarrollar cáncer metastásico que aquellos que no realizaban ejercicio físico.

“Durante el estudio, tomamos muestras de los órganos internos de los animales antes y después del ejercicio físico, y también después de la inyección de cáncer. Encontramos que la actividad aeróbica redujo significativamente el desarrollo de tumores metastásicos en los ganglios linfáticos, los pulmones y el hígado”, afirma Gepner. Y añade que esta evidencia los llevó a plantear la hipótesis de que tanto en los ratones como en los humanos este resultado favorable estuviese relacionado con una mayor tasa de consumo de glucosa inducida por el ejercicio físico.

“Al examinar las células de estos órganos, observamos un aumento en el número de receptores de glucosa durante la actividad aeróbica de alta intensidad. Los órganos aumentaban la ingesta de glucosa y se convertían en máquinas efectivas de consumo de energía, muy parecidas en su funcionamiento a los músculos. Suponemos que esto sucede porque los órganos deben competir por los recursos de azúcar con los músculos. En consecuencia, si se desarrolla cáncer, la feroz competencia por la glucosa reduce la disponibilidad de energía necesaria para la metástasis”, argumenta el científico.
Una evidencia “relevante”

La hipótesis planteada por los investigadores de la Universidad de Tel Aviv no es nueva. “Sabemos que la falta de disponibilidad de nutrientes para el tumor afecta a la reprogramación metabólica de los tejidos, porque en esa reprogramación, la interacción con las células tumorales es menor”. La explicación es de Luis Paz-Ares, jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA). Paz-Ares considera que el estudio demuestra que si se consigue que el microambiente del tumor se altere a consecuencia de las mayores necesidades metabólicas inducidas por el ejercicio, este mismo ejercicio, finalmente, puede dar como resultado una especie de “escudo protector” que protege contra el desarrollo del cáncer metastásico.

Menos optimista se muestra Miguel Ángel Seguí, coordinador Grupo de Trabajo Ejercicio y Cáncer de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que estima que los resultados de la investigación, pese a ser “muy interesantes”, no tienen una clara traslación a las recomendaciones actuales ni una aplicación inmediata. “Estos resultados son lo que nosotros llamamos generadores de hipótesis y, por tanto, se tendrán que validar en nuevos estudios”, afirma el oncólogo, que insta a tomar los datos y la hipótesis planteada por los autores “con mucha precaución”. “La que se plantea en el estudio es una de las varias hipótesis con que se trabaja en este campo. Sin embargo, hay que pensar que, con toda certeza, no hay un único mecanismo que explique el efecto del ejercicio físico en la prevención del cáncer, sino que seguramente hay diferentes mecanismos simultáneos, que además pueden ser más o menos importantes según el tipo de cáncer del que estemos hablando”, argumenta.

“¿Es suficiente esta evidencia como para diseminarla a todo tipo de pacientes y a todo tipo de cánceres? Eso sería demasiado decir, pero sí es cierto que presenta datos relevantes y que, con los conocimientos que ya tenemos, ayuda a fortalecer la evidencia de recomendaciones de sentido común como hacer ejercicio para prevenir el cáncer”, sostiene por su parte Paz-Ares.

De la misma opinión es Yftach Gepner, que considera que los resultados del estudio sugieren que las personas sanas también deberían incluir componentes de alta intensidad en sus rutinas de ejercicio físico. “Creemos que los estudios futuros permitirán el desarrollo de una medicina personalizada para prevenir cánceres específicos. Los médicos revisarán los antecedentes familiares de los pacientes para recomendarles el tipo correcto de actividad física”, explica Gepner, que enfatiza en última instancia que el ejercicio físico, gracias a sus efectos metabólicos y fisiológicos únicos, “exhibe un mayor nivel de prevención del cáncer que cualquier medicamento o intervención médica hasta la fecha”.

Es un punto que también defiende Miguel Ángel Seguí, aunque matizando que no hay que transmitir la idea de que el ejercicio físico es una medicina que pueda sustituir a otros tratamientos contra el cáncer: “Hay que considerarlo un tratamiento complementario a todos los demás, que ayuda claramente a mejorar los resultados en salud y en calidad de vida”, concluye.

Vídeo relacionat amb la notícia: BENEFICIOS del EJERCICIO FISICO en el CÁNCER - Prevención y tratamiento oncológico (De La Mano De Tu Fisio)